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lunes, 19 de mayo de 2008

CV


Viviana Blanco. 1975 S.C. Bariloche. Vive y trabaja en Buenos Aires.
Licenciada en Artes Visuales en el Instituto Universitario Nacional de Artes. (I.U.N.A)
Exposiciones individuales:
2010 “Aquello que mece el dormir” Galería Palatina.
2010 “Despierta desvelo” Sala De Arte Sosunc, Neuquén.
2008 “Nocturno en pleno día” Sapo Galería.
“Acontecimientos Simultáneos” Palais de Glace.
2006 “Reconstrucción Material” Baltar Contemporáneo, Mar del Plata.
2005 “Temporal” Centro Cultural Recoleta.
“Naturaleza Artificial” La Casona de los Olivera
2004 “Las 34 hectáreas” La tribu.
Exposiciones colectivas:
2011    Centro cultural Banco do Brasil. Brasilia.”Arte Iberoamericano”
Galería Marta Traba, Memorial da America Latina, Sao Pablo.
Sala Nacional De Exposiciones, San Salvador. El Salvador.” Arte Iberoamericano”
Instituto Cultural de México. San José. Costa Rica. “Arte Iberomericano.”
Centro Cultural Nómade. C.C.Chela. “Al fondo de la montaña”
2010 Centro cultural de España en México, DF. Creadores de Iberoamérica
         Centro Cultural  R.Rojas. Aparato Reproductor.
2009 Cenart, DF, México, Segunda Muestra de Arte Iberoaméricano.
Sapo Galería, Arte Ba
2008 Centro Cultural Moca, Desde la Caverna
Le 19,Crac. Montbéliard. Francia. Visions
Kentler International Drawing Space. New York. Artists from Argentina. Works on paper.
Fondo Nacional de las Artes. Interfaces 8. Bariloche - Cdro. Rivadavia.
Galería Del Infinito Arte
2007 CCEBA. Mirando a través de un prisma de cristal.
Suite Design, Bariloche.
Galería Isidro Miranda. Proyecto Vidriera. Curador Rodrigo Vázquez.
2006 713 Arte Contemporáneo, invitada al la muestra de Leila Tschopp.
Medio Mundo, reunión de obras y artistas.
2005 1ST Durban Video Festival: 2005, Durban, Sudáfrica.
Envío argentino realizado por Trama.
C.C. Borges, Periférica arte de base
Galería Apettite, Ego Trip.
En lo de Noemi Ricarda Brito Peralta
2004 C.C de España en Bs. As. 15 + 6 + 3 Perfil de Artista.
Malba, La Re Colección.
Becas y residencias:
2009 Residencia para creadores de Iberoamérica y Haití en México, promovida por AECID, el CONACULTA y el FONCA.
Beca Creadores Fondo Nacional de las Artes, Argentina.
2007 Beca grupal Fondo Nacional de las Artes. Proyecto: Punto de arte.
2004 Proyecto Trama: intercambio en gestión artística y redes
de cooperación cultural. Bahía Blanca
Salones y concursos:
2011  Premio Fundación Andreani. Edición 2011-12
2010  Premio Fundación Williams de Arte Joven 2010
2008 Segundo Premio, Concurso Nacional de Dibujo Faber Castell
2007 Salón Cultural Chandón, Neuquen
Salón Premio Platt. Galería Isidro Miranda
Salón Nacional de Dibujo, Palais de Glace.
2005 Salón Nacional de Rosario Museo Castagnino.
Publicaciones:
2011 Poéticas Contemporáneas. Fondo Nacional de las Artes.
2008 Libro Desenfoque
2008 Revista Camalote
2004 Revista Urb Conexion. Identikit.
Contacto y Web: viviblanco2001@yahoo.com.ar 


sábado, 17 de mayo de 2008

Ana Martínez Quijano. Texto Catálogo. Galería Palatina

 Vivir, soñar, dibujar.

                                                                          

Desde su Bariloche natal, Viviana Blanco llegó con un álbum de recuerdos, con imágenes -muchas de ellas imaginarias, otras, reales, pero casi todas situadas en la frontera donde se encuentran lo fantástico y lo real- que son el punto de partida de su producción. Se trata de escenas vívidas, como la que configura el negro reflejo de unas aguas densas por donde se desplaza un cisne con dos cabezas. En la superficie de ese inmenso lago oscuro, las ondulaciones y los ritmos, generan un efecto que se aproxima vagamente al llamado “moiré” del arte cinético. 
Entre los dibujos hay un hombre con cabeza de pájaro ejecutando una misión insensata: carpir una tierra árida, impenetrable. El cuerpo del personaje está conformado por una sucesión de líneas curvas que reproducen el veteado de la madera. El énfasis en la línea se reitera en el tronco de un árbol que se continúa sin interrupciones en la figura de un ciervo. La savia que circula por la planta, la sangre del animal y el impulso que mueve la mano de la artista, brindan continuidad y energía a esa línea. El más claro antecedente de intersubjetividad extrema con la naturaleza, es el de Jackson Pollock, cuando de modo espontáneo afirmó: Yo soy la naturaleza.     
Por lo demás, la dimensión de los dibujos no es lo de menos, suma dramatismo a las criaturas fantásticas y contribuye a destacar los trazos que en algunos espacios se vuelven casi abstractos.
La tierra es el tema fundamental de la muestra, aparece anegada o cuarteada por la sequía, y, sin embargo, este motivo trasciende la advertencia sobre los cuidados que reclama la naturaleza. Las obras de Viviana Blanco no pretenden transmitir un mensaje determinado, se perciben más bien como enigmas. Sus ideas políticas subyacen en los dibujos, están expresadas con el lenguaje del arte, donde el sentido y las formas van a la par.
El doble, una presencia constante en toda la producción, más allá de ser un recurso válido para subrayar el discurso y confirmar la identidad, refleja la condición ilusoria del arte. Al fin y al cabo, los dibujos son imágenes que replican la vida o, a la inversa, la vida imita el arte y lo duplica, como opinaba Oscar Wilde. Pero el doble en estos dibujos, nos remite a la eterna y compleja lucha de los opuestos, presentes en la literatura de Borges (dos pintoras, dos conspiradores, dos gauchos, dos guerreros sajones, dos historiadores), como estos dos personajes que nos conmueven con el gesto empecinado de trabajar inútilmente la tierra.
El contexto que rodea a Viviana Blanco contribuye a la interpretación de su obra. Hasta los 18 años vivió en la Patagonia con una familia trabajadora del campo, sin contacto con el arte. Con el arribo de la TV se ilumina su memoria: Los dibujos animados y las series clásicas despertaban en mí toda una serie de fantasías, las guardaba en mi recuerdo para repasarlas por la noche, antes de dormir. De ese tiempo que va desde la infancia a la adolescencia proviene su encantamiento proustiano por el mundo de los sueños. Eran sueños poderosos, verdaderos viajes para mí.
El vivir y el soñar son actividades estrechamente ligadas desde entonces. Al igual que los surrealistas, nuestra artista parece capacitada para soñar, a su entera voluntad.
Así comenzó a dibujar con la fuerza de la fantasía que aflora del inconsciente. No es extraño que llegada la hora de estudiar se interesara por la psicología, que la trajo a Buenos Aires. En la ciudad desconocida compró una caja de pasteles al óleo, y en un taller del Centro Cultural Rojas, advirtió que no podía dejar de dibujar.
En los momentos en que no dibuja lee, además de los libros de arte, una novela de Clarice Lispector donde el personaje dormía hasta el nunca.
Los ritmos que agitan la línea del dibujo, generan un efecto hipnótico, están gestados como decía Proust “en los largos sueños que seguían a mis sueños”. El recuerdo del propio universo onírico pasó a ser una actividad consciente, la memoria se convirtió entonces en una fuente para alimentar la invención, y se sincronizó el pulso con la imaginación para transponer las imágenes al papel.
Hay en los dibujos de Viviana Blanco un registro riguroso de la memoria visual de los sueños, material que alimenta y retroalimenta la creatividad. No obstante, hay un clima de nostalgia que tiñe casi toda la obra, en sus trabajos se divisa un horizonte donde no existe el color, y el Paraíso parece definitivamente perdido.
                                    
                                                                       Ana Martínez Quijano







miércoles, 16 de mayo de 2007

Despierta desvelo. Sosunc. Catálogo

Despierta desvelo

¿Los árboles fueron manufacturados para construir el interior de la casa?
¿Es la casa el  interior de un árbol gigante?
Pensando esto metí un huevo duro en mi boca lo tragué casi sin masticar, decidí comer un segundo y un tercero, cuando mire el reloj ya era tarde para salir,  el sol ceñía las veredas y caminar  a esa hora hubiera sido imposible. Entrecrucé los brazos, me dormí sobre la mesa de la cocina.
El sonido de una radio vecina intercedió mi sueño, lo atravesaba como una trenza gigante, una lombriz solitaria, mientras tanto yo me cortaba los pies, los metía en una bolsa de polietileno transparente, los miraba y me arrepentía...cómo me corté los pies, decía sin parar! Los agarraba y me los ponía como si fueran unas botitas y suspiraba llena de alivio, simplemente quedaron las marcas, como de medias apretadas.
Entonces salí del cuarto, baje las escaleras. Mi abuela estaba en el jardín, yo intentaba decirle algo, a cerca de los huevos duros, creo. Pero las palabras salían mudas….
No muy lejos de ella, mi primo serruchaba un árbol.
Acá el garaje va a quedar fantástico….
Di unas vueltas por el terreno, buscaba  algo sin saber exactamente qué. Creo que era un tesoro, un túnel del tiempo como en la serie que pasaban por TV.
Ellas, las mujeres de mi familia,  volvían del trabajo. Una a una las veía pasar. Reconocía en sus siluetas sus oficios. Eran tan parecidas pero tan distintas. Yo volvía a pensar en los tesoros que me esperaban al cerrar los ojos.
Unas sombras parecían bailar en el interior del árbol casa.
Mientras tanto las guindas amuchadas hacían un río de carne.
Era la hora.
Catalina León- Viviana Blanco
Buenos Aires,  julio de 2010





miércoles, 18 de abril de 2007

Temporal. Centro Cultural Recoleta. 2005

Viviana en blanco y negro

Decimos: poner blanco sobre negro, queriendo decir que podemos  definir las cosas con claridad. Que pudimos establecer un orden y una clasificación. Que podemos discernir. Y soñamos que objetivamos.
Blanco sobre negro, la certeza que nos salva de toda confusión. El saber que nos libera de un ominoso sinsentido.
Pero blanco sobre negro, o en este caso negro sobre blanco, puede también desnudar un juego cruel sobre de los límites de las formas,  en las fronteras de las cosas, donde acaba o comienza cada cuerpo.
E ingresarnos desapercibidamente en el mundo de lo monstruoso.
Lo monstruoso como lo que anida, lo que se incuba en cada sombra que se alarga, en cada espesor que se ensancha. Lo monstruoso como irreal, lo que ya no pertenece al continuo de las representaciones, porque desborda la razón que fundó las cosas en su sitio, blanco sobre negro. O negro sobre blanco.
Pintar esas deformaciones es soplar en la burbuja de cristal para que estalle; o no estalle, pero pierda toda la impecable redondez que impide hablar del mundo inacabado; el que se hace y se deshace en el espacio de cada forma; el que no vence al tiempo y tampoco consigue mantener el equilibrio.
Recordándonos mantener despierta la sutil premonición que nos deja intuir que las formas todas son manchas que un dia buscarán ansiosamente encontrarse, amalgamarse, fundirse o perderse, como deseo último de todo lo viviente.

Tulio de Sagastizábal. Buenos Aires, 2005.